Cicerón y las campañas electorales.

Hoy en día estamos acostumbrados a ver, día sí, día también, escándalos relacionados con políticos de todo signo o partido. Una de las palabras más repetidas en un informativo es: malversación. Y no nos extraña ya el paseo de políticos tanto de España como del resto del mundo, por cárceles que incluso fueron inauguradas por ellos años atrás.

Además, en esta sociedad globalizada, la noticia que se produzca en un pequeño pueblo de China, a los pocos minutos en portada en los mayores periódicos del mundo gracias a internet. Pero en época romana el mundo era más pequeño. Las noticias tardaban días en llegar de un sitio a otro, excepto si estabas en la metrópoli: Roma. Todas las noticias, incluso, en época republicana, los consules que se elegían cada año. Pues bien, uno de esos cónsules, que concretamente ejerció el cargo entre el año 63-62 a.C. fue el aclamado literato y político Marco Tulio Cicerón. Leyendo el Pequeño manual de campaña electoral, el cual, posiblemente fue escrito por su hermano Quinto Cicerón, nos encontramos con el siguiente párrafo:

Por último ocúpate de que toda tu campaña electoral se desarrolle con gran fastuosidad, que sea brillante, espléndida y atractiva para el gusto popular, ofreciendo un aspecto de grandeza y dignidad. Y además, si es posible de cualquier manera, que surja entre tus competidores algún escándalo, en consonancia con el carácter de cada uno, relacionado con algún crimen, o con su comportamiento sexual, o con algún soborno…

¿Nos suena ese comportamiento de algo? Muchos políticos, a lo largo de la Historia han usado a su favor y siempre que ha sido posible, las debilidades del contrario para usarlas en su favor. Muchas veces, solemos prejuzgar la actitud de alguien solo porque ha aparecido en prensa, o porque alguna otra persona nos ha dicho, etc. Y ese comportamiento no era desconocido en Roma, además teniendo en cuenta que todos los años había elecciones y que un político, a no ser por mandato del Senado, no podía repetir cargo en los cinco años siguientes después de haber terminado su poder.

Las estrategias, seguidas por todas las corrientes políticas de desacreditar al contrario, a veces llevan a errores de bulto; y eso lo podemos observar ya en época imperial con personajes como Nerón o Cómodo. A ambos, una mala publicidad hecha en su día por algunos autores, lesha perjudicado hasta casi dos mil años después de muertos, atribuyéndoles cosas que no hicieron o, en el caso de Cómodo, creyéndonos esa imgen ficticia, totalmente inventada, que aparece en la película Gladiator. Cuando veamos que un personaje histórico está muy denostado, siempre nos tenemos que hacer la siguiente pregunta: ¿eso realmente fue así?

6eh4kd

Anuncios