“Do you know what Nemesis means?”

…Preguntaba atentamente el Ladrillo mientras miraba fijamente a sus interlocutores, después de haber tomado un té caliente y se levantaba lentamente del sofá con mirada desafiante, en aquella famosa escena de la película “Snatch”.

Snatch - El ladrillo

Brick Top -El Ladrillo- interpretado en el film por Alan Ford (blogdecine.com)

La Némesis es la justicia divina, aunque también un personaje mitológico que se unió con Zeus para dar a luz a Helena y los Dioscuros de una manera un tanto peculiar: anduvo el dios tras ella largo camino persiguiéndola, mientras Némesis, hija de Nix -la Noche- se metamorfoseaba en un sin fin de animales, como si de un Power Ranger se tratara. Finalmente, al ver que la muchacha se había convertido en oca, el dios se convirtió en cisne, pació con ella. De esa unión surgió un huevo que unos campesinos le dieron a Leda, y de ese huevo salieron Helena y los Dioscuros. -Sí, ya era raro un relato mitológico en el que Zeuso su homónimo romano Júpiter, no estuviera rondando a nadie-.

Si en la Antigüedad, para griegos y romanos, la Némesis es lo que equilibra el universo, en la actualidad, y más desde que se estrenara hace algunos años la mítica serie de televisión “Me llamo Earl”, ésta cualidad ha sido sustituida por el karma. Para los románticos que creemos que Roma todavía existe, preferimos llamar a esas casualidades o causalidades del destino como lo hacían nuestros antepasados antiguos, pese a ser y constituir una amplia minoría.

Hace casi dos mil años, los gladiadores, por ejemplo, se enconmendaban a ésta divinidad o cualidad para obtener la suerte en la arena, de ahí que en algunos anfiteatros como el de Italica (Santiponce-Sevilla), conservemos hoy en día, casi a la entrada de la misma, epígrafes que hacen referencia a la Némesis y a Caelestis, junto con el nombre de la persona que le dedica esta curiosa rogativa.

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Placa rogativa a Nemesis que se encuentra en la entrada al anfiteatro de Itálica (fot. Pedro Huertas).

Como ya he comentado anteriormente, en nuestra época el término Némesis puede aplicarse a lo que comúnmente se denomina karma y que de vez en cuando aparece en algunas noticias o en comentarios que los usuarios de las redes sociales hacen para con las mismas. Es el caso de lo que pasó hace pocos días a un cazador de elefantes profesional, el cual, tras cazar con su rifle a un par de ellos fue arrollado por otro ejemplar que se abalanzó sobre él.

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Recorte de la noticia (fuente: El Mundo y EFE).

Así que, ya sabéis que si alguna vez os pasa algo que no es lo suficientemente bueno, o no tan malo, existe un fórmula grecolatina para ello. Al final va a llevar razón el señor Kosta Portokalos -personaje de “Mi gran boda griega” interpretado por Michael Constantine- cuando decía algo parecido a que cualquier palabra de cualquier idioma, tenía un origen griego.

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Macrino y las batallas de gallos

Breve biografía de Macrino.

En la amplia historia del Principado, al igual que en todos los imperios, han habido grades gobernantes, gobernantes mediocres, algunos impuestos por la fuerza, otros por ellos mismos e incluso, muchas veces otros impuestos por los soldados que los siguen y por los pretorianos. Ese es el caso de Macrino. Un emperador del siglo III d.e.c. para el que contamos, como fuentes principales, con Herodiano, Casio Dión y la Historia Augusta.

El muchacho, impuesto por sus soldados, al igual que varios emperadores del siglo en el que le tocó reinar, estuvo en el poder sólo un año aproximadamente, hecho no por el cual su vida está exenta de hipotéticas vivencias que nos narran los escritores que versaron sobre su vida. Huelga decir lo que siempre, siempre os advierto sobre las fuentes escritas: ellos escriben en un tiempo y con una percepción de lo que les rodea. Algunos, muchos de ellos también escriben varios años después de que se produzcan los hechos y eso les da perspectiva, pero también la oportunidad de escribir lo que les de la gana, como es el caso de la Historia Augusta. Aunque…¿y la de relatos que nos deja?.

Macrino gobernó durante un año, entre la muerte de Caracalla y el advenimiento de Heliogábalo -al que ya dediqué una entrada en el blog-. Un año en el que le dio tiempo a decirle al Senado “keep calm, que yo soy como Marco Aurelio” -hay que ver cómo le gusta  a la gente ser como el bueno de Marco-, e incluso a hacer una campaña contra los partos -lo que le gustaba a los romanos luchar contra los partos, y a los partos luchar contra los romanos-. De esa campaña queda una batalla que no sabré nunca cómo calificar, Nisibis, que lo único que reportó a Roma fue un inmenso gasto en víctimas y dinero con el que pagar a los partos para que se replegaran y no atacaran el limes oriental, ya de por sí debilitado.

Su reinado duró aproximadamente un año, entre abril de 217 y mayo-junio de 218. Cuando leemos las fuentes que se refieren a su reinado, sólo la Historia Augusta es la que se refiere al episodio del que voy a escribir ahora, como pasa con otros tantos emperadores, con lo que lo más seguro es que sea una anécdota inventada para darle empaque, algo de chicha a un gobierno escueto. Herodiano, al igual que hace con otros emperadores, alaba el hecho de que su madurez -nació en Cesaréa en torno al 165 y debía contar con unos 50 años cuando llegó al poder- le haga un buen gobernante, despreciado sin embargo por Caracalla aunque fuera su prefecto del Pretorio (Libro IV, 12.1-2).

¿Qué es una batalla de gallos?

Dentro de la cultura Hip-Hop, la música de dicha cultura es el Rap, que se distingue por un uso del lenguaje normalmente bastante directo y que surgió en los barrios bajos de la ciudad de Nueva York en los años 70 del siglo XX. Una de las características de la música Rap, es el uso de batallas dialécticas de improvisación entre dos raperos que, con el uso de su vocabulario deben vencer a su oponente. Este tipo de acontecimientos se han hecho bastante famosos en los últimos años, llegando a ser promocionados por la marca Red Bull, que creó la Batalla de los Gallos. Pero este tipo de lucha dialéctica se puede ver a lo largo de la Historia, sobre todo de la literatura, con luchas tan famosas como las de Lope de Vega contra Cervantes, Quevedo y Góngora, etc. Y ya en la cultura tradicional o popular lo podemos ver en el trovo y su estilo libre.

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Macrino y las batallas de gallos.

Si atendemos a lo que el supuesto escritor de la Historia Augusta nos cuenta sobre este caso en particular del reinado de Macrino, parece ser que el señor había llevado una vida relajada moralmente y que, al llegar a ser emperador quiso que lo vieran como una persona rígida y severa (Macr. 11). Quería ser el tipo más duro a éste lado del Rubicón, de lo que se mofaban, parece ser, algunos en Roma.

De entre esas personas se destaca a un anónimo griego que diría lo siguiente:

“Histrión ya de anciano, infame, severo, cruel e injusto

deseó ser al mismo tiempo impío y feliz,

de tal forma que no quiso ser piadoso, aunque sí dichoso,

algo que la naturaleza rehusa y la razón no admite.

Podia, en efecto, haberse llamado piadoso y feliz y haberlo parecido;

pero es impío y feliz, y lo será siempre” (Macr. 11.4)

Obviamente esto no iba a quedar así, y el emperador, tras ver posiblemente los versos escritos en el foro, respondió lo siguiente:

“Si el destino hubiera dotado al poeta griego

de las cualidades que ostenta este granuja latino,

el pueblo y el senado hubieran permanecido en la ignorancia,

y ningún mercader me hubiera dedicado versos abominables” (Macr. 11.6)

Un beef en toda regla. Sí señor. Como el de los Chikos del Maíz a C.Tangana y que en los últimos meses nos ha entretenido a los que seguimos el panorama de la música Rap en España.

Por desgracia la Fortuna quiso que éste magnífico artista en ciernes y cincuentón no pudiera evolucionar en su métrica, puesto que en Mayo del año 218 fue proclamado Heliogábalo como emperador en Siria, y un mes más tarde, Macrino y sus tropas fueron machacados en la zona de Capadocia -para los de la ESO, en Turquía-. Éste “máximo exponente” intentó escapar pero en su huida fue hecho preso, juzgado y ajusticiado, acabando de esa manera tan trágica, propia del gangsta rap, con una de las carreras más prometedoras.

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¿Por qué le llaman “Circo” cuando quieren decir “Anfiteatro”?

Hace un tiempo, cuando yo iba al colegio -no sé si se seguirá haciendo-, al llegar a dar lo poco que veíamos sobre la cultura romana siempre se nos decía que había tres tipos de edificios de espectáculos: anfiteatro, teatro y circo (estadio).

Un teatro era el sitio en el que se representaban obras teatrales y comienza a ponerse de moda en Roma alrededor de mediados-finales del siglo I a.C.

Un anfiteatro era el edificio, parecido por dimensiones y forma a un estadio de fútbol actual, en el que los gladiadores se daban de leches y se mataban entre sí -a veces-, además de hacer luchas de animales e incluso naumaquias -imitaciones de batallas marítimas-.

Y finalmente, un circo -o estadio- era el sitio donde se hacían carreras de caballos, normalmente en cuádrigas, vamos, a lo “Ben-Hur”.

Hasta aquí todo bien…menos cuando trabajas en un museo que es un teatro y la inmensa mayoría de los visitantes cuando llegan te dicen: “¿es ésta la entrada al anfiteatro?” o “¿quiero ver el coliseo “del” Espartaco?”. En este mundo de pantomima, donde lo que más importa es que la gente no te vea llorar ni sienta tus debilidades y donde te atosigan por los medios de comuniación diciéndote de manera subversiva que tienes que ser “otro”, te retratas cuando te las quieres dar de entendido en una materia y sueltas gazapos tan fáciles de adivinar. Estas pequeñas anécdotas nos demuestran que cada ley de educación que se apruebe va a ser peor que la anterior, precisamente para volverte más burro y andar hacia donde te muestre el resto del ganado.

Lo más lamentable es cuando incluso en libros destinados al público infantil me encuentro con eso gazapos, esas mentiras que de tanto repetirlas se convierten en verdades. Por suerte vivo en una ciudad donde se celebran unas fiestas para rememoran el pasado de la misma. Pero por desgracia vivo en una ciudad donde hasta el gato de la esquina que orina encima de un epígrafe se cree que sabe algo de historia, solo porque ha nacido en ella. Es lo que se llama ser un “sacabarrigas” y, pese a estar equivocado, si estás dentro del círculo, te seguirán dando la razón aunque no la lleves. A veces me parece que estamos dentro del cuento “El traje nuevo del emperador” y que, los que pensamos que esos eruditos a la violeta van desnudos de conocimientos, realmente es que somos tontos.

Leyendo a gente como Séneca o Marco Aurelio, intentas darte cuenta de que no hemos cambiado mucho desde los tiempos en que ellos escribían sus realidades. Hay una gran masa social que acude a edificios de espectáculos a olviddarse de todo mientras su mundo real se acaba.

Al visitante le da igual que donde entra sea un anfiteatro, un circo o un teatro porque gracias al mal uso de las redes sociales, lo que le importa es hacerse la foto en el sitio “ese de las piedras” -y he citado textualmente- y luego colgarla para que sus amigos le digan que vaya pedazo de viaje, aunque no haya entendido nada después de una hora de visita.

Errores “trimilenarios”

A todos nos gusta quedar bien con los visitantes de fuera contando historias inverosímiles pero que muchos se creen, y a todas las ciudades les gusta tener un pasado glorioso que es aprovechado por el político de turno, siempre que pueda para justificar alguna acción. Digo ciudades como podrían ser regiones, países, continentes…

El tema de hoy es el de un supuesto que se da en muchas partes del mundo, en muchas ciudades conocidas por todos, como Roma. La única diferencia es que mi ciudad todavía se encuentra en el estadio primerizo, crédulo, del niño al que le cuentan el cuento de los tres cerditos y se piensa que los cerdos pueden hablar y que los lobos destruyen casas. Llevo pensando en este tema desde hace varios años, cada vez que he visto escrito el nombre “trimilenaria” para referirse a la antigua Carthago-Noua o Krt-Hdst, mi ciudad. Y desde que comencé la universidad, hace unos cuantos años, con más fuerza, porque lo veía incluso en las marquesinas del bus y pensaba “joder, para mí que la fundó Asdrubal en el año 228 a.C. aproximadamente”, pero claro, al verlo en toda la publicidad de la ciudad y con tanta seguridad…eso es porque algún experto de verdad se lo habrá dicho, habrá yacimientos arqueológicos en las inmediaciones de la ciudad o incluso en el casco antiguo que nos hablen de ese asentamiento primigenio. Pues no. Ay de mí, pobre iluso, cuando leyendo un magnífico libro de las fuentes antiguas escritas sobre la ciudad de Carthago-Noua escrito por mi antigua profesora la Doctora Conde, en primero de carrera, vi que era todo una farsa, como sentía en mi interior pero no me atrevía a exteriorizar por miedo a que algunos talibán de los que se las dan de historiadores cuando la universidad la han pisado poco -que por aquí abundan y te dicen que como has estudiado en Murcia no tienes derecho a hablar de la Historia de Cartagena porque te han comido la cabeza-, la pagara conmigo con ese hablar tan “dulce” del cartagenero “bordesico” (sic. borde, cabroncete).

Resulta que todo el lío de los supuestos tres mil años de historia de Cartagena venía de antiguo…de muy antiguo. Hubo un escritor llamado Silio Itálico, que narró en verso, en época de los Flavios (finales del siglo I .d.C.) una “historia” de las Guerras Púnicas, y al hacer un catálogo de las ciudades púnicas de Hispania, al llegar a Carthago-Noua (L. III, 368) dice lo siguiente:

 

“Cartagena, fundada por el antiguo Teucro, ofrece sus guerreros”

(La guerra púnica, Silio Itálico, ed. AKAL, 2005)

Si indagamos un poco sobre la figura de Teucro, resulta que es un personaje mitológico, posiblemente inventado por algun autor anterior a Silio, que siendo expulsado por su padre, rey de Salamina habría llegado a la zona y habría fundado la ciudad, en torno a los años en los que acaba la guerra de Troya. ¿Casualidad? No, ni mucho menos. Es un tópico que muchos autores antiguos cojan a héroes mitológicos para darle caché a las ciudades de las que hablan cuando las están describiendo. De esta manera se da un nuevo motivo por el cual Roma en este caso, tendría que conquistar la ciudad. Se exagera la importancia de la misma -que al ser la base militar púnica en la Península no hacía falta, pero ya sabemos lo de las licencias de autor,etc-. Es lo mismo que habría hecho Polibio en el siglo II a.C. cuando se refiere al primer asentamiento de Carthago-Noua como “Mastia tartessiorum”, cuando todos sabemos que Tartessos estaba más o menos en el lado opuesto, esto es, en la zona de la actual Andalucía Occidental. También debemos coger, para explicar este tipo de narración, la parafernalia que monta Virgilio en su Eneida para intentar casar la Guerra de Troya con la fundación de Roma cogiendo a Eneas como ejemplo, narración esta también mítica y que pudiera haber servido a Silio Itálico de inspiración.

Sabemos que en Cartagena, en algunas excavaciones arqueológicas han aparecido restos de fondos de cabañas de los siglos VI-III a.C. con piezas anteriores a la llegada de los púnicos,pero claro, eso nos daría una cronología de 2400 años y no de 3000, con lo que no nos quedaría bien en nuestra publicidad y fastidiamos al diseñador gráfico y al publicista. Los números que no son redondos, no quedan bien en las imágenes corporativas.

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Los vikingos y las vikingas

Leía esta mañana en la prensa una entrevista realizada a la protagonista femenina de la serie “Vikings”, Katheryn Winnick, serie que me encanta pese a los errores históricos -no tenemos que ser siempre apuntadores ni “tiquismiquis”-. En ella, la periodista, que evidentemente o no ha visto los capítulos, o no los ha entendido -por otros motivos que no vienen al caso-, le hacía una serie de preguntas, tan en voga hoy en día sobre el carácter de la mujer vikinga, haciendo hincapié en que la actriz es una mujer hecha a sí misma porque practica taekwondo -como si no hubiera mujeres que lo practican-. Parece como que aunque intenta parecer moderna, la entrevistadora cae en los mismos tópicos a los que estamos acostumbrados cuando una mujer se dedica a cosas de ese tipo. Por favor, estamos en el año 2014 y eso tendría que ser lo más natural del mundo. Además, este tipo de estudios sobre la mujer en diferentes épocas de la Historia están muy bien documentados en los últimos años en Europa y USA, con unas publicaciones excepcionales. Sin ir más lejos, hace un mes aproximadamente vio la luz un libro “Nacimientos bajo control”, sobre el cambio de mentalidad con respecto al parto en las Edades Moderna y Contemporánea -me comentan que se está preparando un estudio similar para las edades Antigua y Medieval-.
Entroncando con estas preguntas también se encuentran las respuestas de la entrevistada que afirma ver que la mujer vikinga es un ser humano independiente, igualando con sus palabras la situación de las mujeres de la cultura escandinava -que no vikinga, porque los vikingos eran comerciantes y no llevaban cascos con cuernos la mayoría de las veces- con la mujer actual en parte del mundo occidental. Es un error que solemos cometer todos -y me incluyo- el elaborar paralelismos entre unas épocas y otras. Está bien para cuando intentas hacer que un público mayoritario capte la idea que quieres expresar, pero siempre advirtiendo que las cosas no son así. La misma actriz dice que eso le sirvió para encarnar a Juana de Arco -una “iluminada”- y Catalina la Grande -personaje extraño cuanto menos-. No es que esos personajes históricos me caigan mal, pero parece que el prototipo de personaje femenino que se hace notar, siempre tiene que tener “huevos”. Son tópicos típicos de una sociedad que todavía ve raros algunos comportamientos del ser humano que deberían ser vistos como algo natural.
Y volviendo a la época que nos ocupa, los siglos VIII-X, la situación de la mujer escandinava sí que era de más independencia con respecto a otras partes de Europa, pero no podían poseer tierras ni divorciarse, algo que una mujer romana, por ejemplo, sí podía hacer. Las cosas nunca son blancas o negras cuando se trata de contar historias o contar la Historia, y por eso debemos tener cuidado con los ejemplos que usamos algunas veces.

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Protagonistas de la serie “Vikings”, que emite History Channel en USA y TNT en España -también Antena 3, pero con unos cuantos meses de atraso-

Sobre la miseria humana (Fr. 1 West)

Sobre la miseria humana (Fr. 1 West)
“Hijo mío, Zeus gravitonante posee el cumplimiento
de todo cuanto existe
y todo lo dispone según su voluntad.
Pero los hombres no tienen conciencia de ello,
sino que, pendiente de lo de cada día,
como ganado viven, sin tener idea
de cómo haá la divinidad que cada cosa concluya.”

Con estos versos, editados en 2002 por Emilio Suárez de la Torre para la ed. Cátedra, Simónides de Samos, poeta griego que vivió encabalgado entre el siglo VII-VI a.C., definía lo que para él era esa dejadez humana cuando se sabe protegida por un algo superior. Vemos, analizando el texto, que el poeta -y también activo fundador de ciudades, según algunas fuentes escritas tardías- ve que la gente de su tiempo se siente relajada, esperando que todo vaya como ha ido siempre. Pero sin mover un ápice para hacer que las cosas vayan.
Zeus, que todo lo mueve, hace y deshace a su voluntad, aunque eso no le vaya bien al mortal. Él es un dios. El mayor de los dioses, después de imponerse a Cronos. Le dan igual, en cierto modo, los designios de los humanos. Unos humanos, que viven para ellos mismos, sin pensar en el prójimo, ni en el grupo.
Hoy en día, la mayoría nos vemos rodeados de esa desidia. Una dejadez que hace que nuestros dirigentes, llamémosle Zeus, hagan y deshagan a su antojo, sin importarles lo que o a quien se lleven por delante. Y nosotros, pobres mortales, nos abstraemos de todo, viviendo a lo nuestro. Sin compartir con nadie. A veces, ni con los más cercanos, mientras vemos como nuestro vecino se vuelve imberbe; pero sin remojarnos las barbas. Todo nos da igual. No hay cooperación, y vivimos en una burbuja, en una caverna, en la que sólo vemos lo que nos dejan ver.
El pesimismo y la soledad deberían invadir las costas físicas de cada uno. Y sálvese quien pueda.

Hermanos y enemigos

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El otro día me disponía a hablar de la figura del mítico héroe Herakles -qué no se habrá dicho ya, por Zeus- ya que me hubiera gustado poder terminar de ver la última película que han sacado sobre el personaje, pero era tan mala que mis lágrimas llenavan la sala de estar y tuve que parar la reproducción del film a la media hora de haber comenzado a verlo -supongo que cuando hable de Pompeya me pasará lo mismo-. Lo único bueno es que me recordó el personaje del hermano de Herakles -o Hércules, según gustos mitológicos- y de eso vamos a tratar hoy. De los hermanos heróicos y no tan heróicos. De esos personajes que se inventan para dar mayor profundidad a la persona que queremos loar.

Durante toda la Historia, en la literatura, cine, música incluso, el binomio “hermano bueno-hermano malo” ha sido un tema muy recurrente cuando, como he comentado ateriormente queremos enfatizar al personaje protagonista. La historia de nuestra amada Roma está ligada desde sus comienzos a hermanos que, pese a llevarse bien en un momento, parece que todo se tuerce al final y se enfrentan en un duelo fraticida. Rómulo y Remo son ese primer ejemplo mitológico. Pero tenemos otros casos en todo el recorrido cultural romano de los cuales vamos a elegir dos, por orden cronológico:

El primero sería el de Cómodo y Lucila. En este caso no son dos hermanos varones, sino el emperador Cómodo y su hermana Lucila, ambos hijos del Filósofo Marco Aurelio. Por culpa de la excelente película Gladiator -excelente como película pero una patada a la Historia de Roma, como todas las del género-, se nos ha mostrado a un Cómodo que asesinó a su padre y que estaba obsesionado con su hermana. Un emperador con el que comenzaría la caída del Imperio romano, como así se nos intentó hacer saber en la maravillosa película homónima. Nada más lejos de la realidad. Marco Aurelio murió de fiebres mientras realizaba su campaña número 17 en Germania -el “filósofo” y “humanista” Marco-. A Cómodo, barbudo y de 18 años de edad, el tema le pilló en Roma educándose para ser un buen gobernante, y tuvo que viajar a Vindobona -la actual Viena- para honrar a su padre y dirigir los funerales. Al ser tan joven, no se había casado todavía, y según nos narra Herodiano en su Historia del Imperio Romano desde la muerte de Marco Aurelio, escrita unos años más tarde de la muerte de Cómodo, fue su hermana la que ejerció al principio de lo que podríamos denominar “primera dama”. Pero al contraer matrimonio el emperador, Lucila habría quedado en un segundo plano, lo que habría provocado la rabia y envidia de ésta -siempre hablando por boca de Herodiano-. Y así llegamos al primero de los dos golpes de estado a los que tuvo que hacer frente Cómodo. Su hermana se alió con unos cuantos senadores e intentaron deponer al emperador. ¿Que cuál fue el desenlace? Ella exiliada y unos cuantos senadores menos. Más hueco en la curia. Finalmente, unos diez años más tarde Cómodo murió a manos de su Prefecto del Pretorio -jefe de la Guardia Pretoriana- mientras se daba un baño, el 31 de Diciembre de 192 y el trono salió a subasta…

El segundo caso lo encontramos unos veinte años más tarde de la muerte de Cómodo. Tras un breve interregno de cuatro meses en los que hubo un emperador títere, Pértinax, subió al trono después de una pequeña guerra civil Septimio Severo, primer emperador africano y creador de la dinastía Severa. Una dinastía que, tras su muerte estuvo condenada a una lenta desaparición que duraría unos veinte años. Éste tuvo dos hijos, Geta y Caracalla a los que les cedió el trono tras su muerte. Este hecho es muy común en la historia, desde los persas a casi nuestros días. Y como casi siempre, acabó mal. El plan era que ambos gobernaran juntos, pero Caracalla, una persona que según las fuentes escritas -sobre todo la Historia Augusta- se distinguía siempre por ser magnánimo, amable, divertido, simpático, amigo de sus amigos y que siempre saludaba -según sus vecinas-, acabó con la vida de su hermano un año más tarde de la llegada al poder de ambos. Militar incansable y poco amigo de politiqueos, concedió la ciudadanía romana a todos los habitantes del imperio, salvo, claro está, a los esclavos. Es lo que se ha llamado la Constitutio Antoniniana.

Y, finalmente no podíamos dejar de hablar del cinéfilo Herakles o, como casi todo el mundo lo conoce por la acepción latina, Hércules. Hijo de Alcmena y Zeus en un episodio copiado hasta la saciedad, en el que incluso se basan los cristianos del Nuevo Testamento -de eso hablaremos en otra ocasión- Herakles tuvo un hermano gemelo, llamado Ificles, pero totalmente mortal. Y aquí viene lo cristiano: Alcmena estaba en su habitación, se le aparece su marido -realmente era Zeus- y queda embarazada. A los pocos días vuelve Anfitrión de la guerra y se acuesta con su mujer -ninguno sospecha que el primer contacto había sido con la divinidad-, quedando ésta embarazada de Ificles. Nada más lejos de la realidad la supuesta lucha entre ambos hermanos, si obviamos el pequeño hecho de que una vez Herakles se volvió loco y mató por error a sus hijos y a los de su hermano. Cosas de familia. Ellos si estuvieron bien avenidos e incluso lucharon juntos en algunas de las correrías del gran héroe mitológico grecorromano. Su presencia en la vida del semidios la contempla el llamado Catálogo de las mujeres, que se le atribuye a veces a Hesíodo, pero obviamente no deja de ser mitología. Aunque muchas veces soñamos con que esos mitos y leyendas son ciertos y nos embarcan en aventuras imposibles de realizar si no se tiene imaginación.