Vídeo

Guerra en Hispania (I): Caravaca, Julio César y Pompeyo.

Durante el siglo I a.e.c., la actual Región de Murcia sirvió de escenario para algunos de los episodios bélicos que decidirían el final de la República de Roma y la llegada de un nuevo sistema de gobierno: el Principado -conocido comúnmente como la época “Imperial”-.

Uno de esos puntos calientes fue la zona de la actual Caravaca que, tradicionalmente ha servido como punto de unión entre la alta Andalucía y Murcia. En Archivel, un pueblo cercano a Caravaca, nos encontramos un yacimiento en el llamado Cerro de las Fuentes, donde se estuvo excavando hasta hace pocos años. El castellum de Archivel habría sido construido por las tropas de Julio César durante la campaña militar que daría como consecuencia la batalla de Munda.

¿Queréis saber un poco más? Ved el vídeo y…subscribíos al canal de youtube, leche, que es gratis!

 

*Siento mucho el ruido del viento!

Hoy en “FAKES HISTÓRICOS”: El milenarismo va a llegar a Cartagena!

Hace aproximadamente una semana aparecía en prensa nacional la noticia sobre unos estudios llevados a cabo en 2013 y publicados a nivel científico hace un par de años -os dejo el enlace al artículo abajo-, en los que se hablaba de la disposición de los templos en la Antigüedad con respecto a constelaciones específicas, atendiendo a la posición de la entrada a los mismos, alineación estelar, etc. Es un hecho común a muchas religiones ese tipo de alineaciones, que vemos incluso a la entrada de las ciudades -véase el caso de Puente tablas (Jaén)-. En el caso de Cartagena -o Carthago Noua-, se la comparaba con los estudios realizados en otras ciudades del Oriente antiguo, debido a que la fundación de la ciudad obedece a la cultura púnica, heredera de la fenicia. Así, se llegó a la conclusión que los templos que habrían estado ubicados en alguno de los cerros que rodean la ciudad en su interior, tendrían este tipo de alineaciones: por ejemplo, en el actual Molinete -Arx Hasdrubalis- hay un templo dedicado a Atargatis, cuyo origen es púnico, siendo más tarde reutilizado por los romanos, así como un santuario romano de época republicana.
Como podréis observar tanto por los titulares como por el desarrollo de la noticia, ésta fue usada de una manera u otra dependiendo del medio que la publicase. Inicialmente la información obedece a una entrevista que la Agencia EFE efectuó a dos de los autores del artículo, pero la información ha sido tratada de manera, digamos, diferente: mientras que en la fotografía que os adjunto, sacada del diario “El Confidencial”, se ciñen más a la noticia original, el trato por parte del periódico “La Verdad” -¿verdad? ¿qué es eso? ¿se come?-, parece sacado de un documental del Canal Historia sobre viajeros espaciales.Sin contar con algunos errores históricos garrafales que han sido escritos únicamente para hacer la noticia más importante, la información que dan, en varios casos, es engañosa y no obedece a lo dicho en la entrevista. Además, en el caso de que lo hubiera escrito alguien de la Región de Murcia -dato que desconozco-, es de traca el poner una fotografía del santuario republicano romano con el pie de foto rezando: “Columna del templo de Tanit”. Así, porque yo lo valgo. Porque si no lo sé, me lo invento, y no pasa nada.
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¿Que por qué algunos hacen estas cosas? No idea.
 
¿Se podría hacer mucho mejor para no dar falsas esperanzas de algo que no es? Yes, of course. Solo hay que leer un poquico.
 
¿Qué sacamos de esto?
 
Que nunca nos podemos fiar de la primera impresión al leer una noticia. Debemos esforzarnos un poco en LEER, que no cuesta nada, solo un ratico de nuestro tiempo. Debemos leerlo TODO, hasta llegar a la fuente raíz, para no dejarnos engañar. Obviamente no se escribe la noticia tan mal debido a que la persona lo haga con mala fe. Simplemente es porque no se entera de lo que ha leído u le han dicho.
Así que, niños, la próxima vez, ya sabéis. Leed, leed y leed todos de él.
*Para el artículo científico, pinchad aquí: 
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Noticia de “El Confidencial”

 

 

 

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Noticia de “La Verdad”

Errores trimilenarios: segunda parte.

Ya dediqué hace un tiempo una entrada a la errada Historia sobre mi ciudad de origen, Cartagena, que algunos se empeñan en perpetuar, sin tener en cuenta las decenas, cientos de estudios serios sobre los diferentes temas que abarcan la extensa cronología de la misma. Hacía hincapié sobre todo, en los temas referentes a la Historia Antigua de la ciudad, casi tan bien conocida como la Edad Media o la Moderna pero que, tal vez envuelta por ese halo de misterio que le da el estar más lejana a nosotros, muchos se permiten el lujo de inventar, decir, componer obras erróneas y ningunear los trabajos de los verdaderos especialistas, que los hay, y muy buenos, sobre la arqueología cartagenera.

Estas líneas supongo, se pueden aplicar a cualquier ciudad del orbe romano en la actualidad. En todos sitios cuecen habas, y en cada población, por grande o pequeña que sea hay eruditos a la violeta, sabios poseedores de una verdad absoluta solamente atestiguada por aquella escuela positivista, que veía la Historia desde el dato y no desde el hecho, en plan: en esta plaza paró una vez Escipión el Africano, miccionó justo en esa esquina, donde todavía pueden oler su orina, y luego continuó hacia Roma.

La mayoría de los hechos, lejos de ser comprobados, siempre son afirmados con esmero porque “don Fulano, que era el médico cuando yo era pequeño, lo dijo en un libro”. Y claro, años de investigación seria no pueden hacer nada frente a los libros escritos en el ocaso de la vida por personas sin formación, las cuales, muchas veces sin querer, meten la pata. Pero esa pata es seguida por legiones de fieles. Además, el arqueólogo u el historiador de Universidad siempre quieren arrebatarle al pueblo la Historia soñada.

Y ahora, comenzamos esta segunda parte de esos “errores” trimilenarios.

Hace ya algún tiempo me tocó trabajar en cierto yacimiento musealizado, donde cerca del mismo se encuentran una serie de restaurantes, por el centro. Como el sitio donde normalmente íbamos a por café antes de entrar a trabajar estaba cerrado, me decidí a acudir con un compañero a otro, un poco más cercano pero más caro, donde nos dispensaron un trato bonito, tierno, de esos que dejan huella. Unas miradas tan cálidas como la de un francotirador soviético en Stalingrado y la simpatía propia de un dinosaurio carnívoro que lleva semanas sin comer nos acogieron entre sus paredes. Me disponía a salir con esos cafés tan, tan buenos como un vaso de agua destilada cuando, o pardiez, me topé con una serie de carteles que hablaban de la grandilocuente historia de mi ciudad. Mi primera impresión -antes de leerlos- fue la de “oh, mira, alguien que se preocupa por mostrar al turista algo más”, pero nunca, repito, nunca, me debiera haber parado a leer.

Aparte de las faltas de comprensión textual, las cuales pasaremos por alto porque todos tenemos y, porque quiero que a mis amigos y conocidos filólogos les sangren los ojos desde su punto de vista, me topé con unos clichés que, muchas veces por desgracia aparecen, ya no solo en mi ciudad, sino en todas las del mundo. Como escribí en párrafos anteriores, en todos los sitios pasa lo mismo, pero yo voy a hablar de mi ciudad, que es la que creo conocer -aunque no tan bien como los que se autoproclaman salvadores de la patria cartagenera, obviamente-.

Los carteles están colocados de manera “cronológica” entre ellos, así que empezaremos por el primero, el que hace referencia a la ciudad desde su fundación -y no, no diré el nombre del sitio, que cada cual lo encuentra cuando venga- hasta la llegada de los romanos:

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Como veis, he marcado en negro las cosas raras, que analizamos una por una:

  1. La manía de la persona que ha escrito lo que podemos leer en los carteles, de realizar una mezcla ininteligible de nombre en diferentes idiomas: Cartagena, España, Carthagonova, etc. Hay que tener en cuenta que España como tal no existe en esta época, y que no debemos caer en los recursos que usaba la historiografía hace sesenta años. Es como hablar de Estados Unidos de América en el siglo XI, cosa totalmente inventada.
  2. ¿En qué quedamos? ¿Asdrúbal construyó las murallas o se aprovechó de las murallas? Lo que sabemos hasta ahora es que los púnicos construyeron una muralla, que tras las últimas excavaciones en el monte del Molinete se ha podido atestiguar que se reutilizó hasta el siglo VI d.e.c. con diferentes modificaciones.
  3. ¿Algunos palacios? En fin, para esto os remito a la entrada que realicé el año pasado titulada “Palacios en el aire”, pero sobre todo a los estudios realizados por el equipo del profesor Noguera, de la Universidad de Murcia, en la cima del cerro del Molinete. Lo mejor es que, el acérrimo cantonal que lea esto dirá: claro, como lo han excavado los murcianos, pues no han dejado nada porque no les conviene. Conspiranoia everywhere! (Aparte, el equipo de excavación está formado en casi su totalidad por gente de Cartagena y alrededores).
  4. Aníbal -el púnico, no Lecter ni Smith- era cuñado de Asdrúbal. A lo mejor Aníbal Lecter era su sobrino, y en un arrebato se comió a Amílcar.
  5. “Las atalayas de Aníbal”, o como renombrar a torres defensivas de los siglos XVI y XVII.

 

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En este segundo cartel la cosa se pone más seria. Se nota que el que lo ha hecho ha estado días y días sin dormir para poder escribir una historia, que no la Historia de la ciudad:

  1. Ya en el nombre nos salen ojeras de leer. “Cartago nueva” ¿really?. En todo caso sería “Nueva ciudad nueva”, debido a la evolución del nombre desde el púnico al latín, pero en todo caso, no se traduce, que queda muy feo hombre.
  2. Eso de que se llame así hasta el “último tercio del siglo V”, supongo que será hasta el último tercio que se tomaría el que lo escribió, en el bar de la esquina, porque el nombre de Carthago continuaría hasta la llegada de los musulmanes, de los cuales tenemos noticias en el entorno del teatro romano desde el siglo IX aproximadamente. Es entonces cuando pasará a llamarse Cartayannat l-Halfa.
  3. Lo de los nombres inventados de Skombraria y tal, suena más a casting para nombre de grupo heavy.
  4. Augusto no pudo iniciar ningún proyecto de romanización puesto que la ciudad ya estaba romanizada desde hacía más de un siglo. Lo que hizo Octaviano fue reformar la ciudad dentro del organigrama político y administrativo, para hacer lo mismo que en casi todas las partes del recién creado Principado: una Roma en pequeño. Básicamente, si viéramos a Augusto con los ojos del siglo XXI para nosotros sería un dictador que, tras ganar una guerra civil realiza grandes obras para que su pueblo lo vea como un gran constructor y gobernante. Pero lo mejor es que os leáis el magnífico libro de Paul Zanker Augusto y el poder de las imágenes.
  5. Con respecto a lo de César…¿por dónde empezar? Aparte de que todavía no sabemos si fue él o Pompeyo el que nombra COLONIA a la ciudad, básicamente al “escritor” se le ha olvidado eso, la palabra Colonia, que es el rango al que llega la ciudad en esta época. Y no, no se construye el foro en esta época, ni el teatro. El foro es de origen republicano y reformado en época de Augusuto, y el teatro se construye en época de Augusto, precisamente porque está dedicado a sus nietos: Cayo y Lucio.

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Y llegamos al último cartel, pero no por ello el mejor escrito. De hecho es el más inverosímil, porque claro, como todo el mundo sabe la tardoantigüedad es esa época que ocurre entre la llegada de Conan el bárbaro y Juego de Tronos.

  1. Con el nombre…idem, eadem, idem. Que no se traducen, leñe.
  2. Como todos sabéis, en España gobernaba Felipe VI hasta que llegaron los reinos germanos para establecerse y dejarlo todo pastas arriba con su morbo gótico. Para empezar, en esta época a la península se le sigue llamando Hispania y más tarde Spaniam, precisamente por los godos, que establecerán una monarquía electiva, como ha pasado en la actual Alemania hasta que comenzó a ser una república, debido a que en parte es heredera de esas tradiciones. Pero lo mejor es lo de las “construcciones” como “las termas de la Calle Honda”. Nadie sabe la cronología de las termas, menos el avispado e intuitivo escritor de esas líneas. Las termas fueron excavadas en el año 1984, no encontrándose una cronología segura, aunque se baraja la posibilidad de que fueran construídas en torno a finales del siglo I d.e.c., es decir, unos cuatrocientos años antes de lo que aparece ahí escrito. De hecho, se sabe que en el siglo V toda esa zona de la ciudad está abandonada y será reutilizada en el siglo VI por los bizantinos, en el breve espacio de tiempo que dominaron el Sureste peninsular. Y esto me lleva a…
  3. Lo que hace Leovigildo es una campaña de conquista de la Oróspeda, región que quedaba entre las posesiones bizantinas y las visigodas, en un territorio también entre las actuales Murcia, Alicante y parte de Castilla-La Mancha. De hecho, los investigadores de verdad no se ponen de acuerdo todavía en dónde estaría la frontera entre los visigodos y los bizantinos.
  4. No mentamos nada de los bizantinos aquí ¿para qué? Prefiero inventarme la llegada inexistente de inmigrantes norteafricanos presionados por un reino vándalo que ya no existía porque estaba anexionado a Bizancio. Lo que llega es cerámica procedente del Norte de África, como la Terra Sigillata Africana que podéis ver en el Museo del Teatro Romano de Cartagena, del cual recomiendo encarecidamente la visita.
  5. Y volvemos atrás en el tiempo, como Marty McFly, hasta el siglo V de nuevo, para comprobar que, pese a la construcción de un macellum (mercado) encima de la escena del teatro, “Cartagena es abandonada a su suerte”. Lo que ocurre es algo tan importante como la caída del Imperio Romano de Occidente, que se disgrega en diversos reinos que luego evolucionarán a esa amalgama política de la Edad Media.

De esta manera, podemos observar la sapiencia popular de la Historia de mi ciudad -y eso sin entrar en la creación de la primera, primerísima catedral de ¡España!, cuando ni existía el concepto de iglesia ni de cristianismo-; y el poco caso que se hace a la gente, muchas veces oriunda de la propia ciudad, que dedica su esfuerzo en el estudio de la misma.

*Nota mental: lo siento mucho por la calidad de las fotografías.

Carthago-Nova misteriosa -o no-

Si hace unos días comentaba las dificultades de algunas personas para quitarse el ego de los hombros a nivel general, hoy voy a centrarme en mi ciudad, Cartagena, la antigua Mastia Tartessiorum que antes había sido Teucria, y después Krt-Hdst, Carthago-Noua, Carthago Spartaria, Cartayanat al-Haiffa y finalmente Cartagena (también válida la acepción Cartajena durante parte de la Edad Media). ¿Es realmente tan abultada la historia de una ciudad? ¿Somos la joya del Mediterráneo? Pues a veces sí y otras veces no. Qué le vamos a hacer.

Cuando abrimos un libro sobre historia general de la ciudad -generalmente no escritos por historiadores de verdad, sino señores retirados que tienen mucho tiempo libre- encontramos muy poca información sobre la Edad Antigua -la que más me interesa-, la cual se envuelve en un halo de misterios, Santiagos arribando del mar, santos bizantinos, Augusto, Escipión, Aníbal y poco más. Sin embargo, cuando avanzamos y llegamos a la Edad Moderna, toda esa información se amplía gracilmente. ¿Por qué? Porque esos mismos señores se dedican a fusilar las actas capitulares del Concejo desde el siglo XVI, realizando una gran labor para esa época, pero dejando a la ciudad coja por las restantes. Libros como el de Juan Soler Cantó -médico de época franquista retirado que hizo su “historia” de Cartagena- son más leídos que los realizados por expertos de verdad. Esto se debe a que a la gente le gusta más la anécdota que el hecho, la fantasía que la realidad -a mí también, para qué nos vamos a engañar-; pero cuando se trata de lo que uno ha estudiado y manoseado, suelen tocar las narices afirmaciones como: Teucro, héroe de la Guerra de Troya, fundó Teucria donde hoy está Cartagena porque lo dicen “los sabios”. Con los sabios, la persona que me hacía referencia a ese “hecho”, hablaba, sin saberlo, de Silio Itálico, escritor romano copión de Virgilio que inventa una fundación mítica basada en la Guerra de Troya tanto para nuestra ciudad, como para otras tantas. E incluso podríamos remontarnos al mítico rey Testa, para ser los primeros,no ya del Mediterráneo, sino del mundo entero, pero el sueño nos dura lo que estemos dormidos. Bien, ya no tenemos tres mil años de Historia, válgame Dios.

Y seguimos con más “fechos”: a ese mismo autor como a tantos otros dentro de la corriente historiográfica -que no sé si sabiéndolo o no, seguían- del positivismo histórico, daban por hecho que tras esa Teucria hubo otro asentamiento, Mastia de Tartessos, citada por Polibio. El problema estriba cuando vemos que Tartessos estaría, si fuera una cultura o región, entre el sur de la actual Extremadura y la desembocadura del Guadalquivir. Claro, geográficamente nos vamos un poco, pero da igual. Dejamos el nombre de Mastia y punto. Otro problema, esta vez arqueológico, llega cuando repasamos las excavaciones en las que se ha llegado a niveles ibéricos en la ciudad, dando como resultado algún tipo de pequeño poblado fechado en el siglo IV a.C. Me cachis, otra vez nos cargamos los tres mil años de historia y las grandiosas teorías de Cantó y sus amigotes.

Pero la Historia no acaba aquí, obviamente. Llegamos a época romana -voy a obviar todos los errores garrafales centrados solo en la Segunda Guerra Púnica- y la conversión de los ciudadanos de Carthago Nova al cristianismo. Como no podría ser de otra manera, Cartagena fue la primerísima ciudad del mundo en ser cristiana, porque somos más papistas que el Papa. Recuerdo todavía con nostalgia esos souvenirs de la ciudad a modo de figurita en la que salía el teatro romano y la iglesia de Santa María, donde se podía leer: Teatro Romano de Cartagena (siglo I d.C.)-Catedral de Cartagena (siglo I a.C.). Obviamente antes de que el mismo cristo hubiera o hubiese nacido, los cartageneros ya celebrábamos la Semana Santa porque somos unos visionarios. Y tras la llegada de Santiago por el puerto de Santa Lucía en el año 37 d.C. -casualmente el año que comienza el reinado de Caligula-, más todavía. Claro, cuando a un vecino mío intentas explicarle que eso son los medievales que estaban muy locos y les molaba el rollo de inventar historias, te dice que eres un loco y que arderás en el infierno por contradecir al clamor popular -y más con algunas asociaciones que dicen defender el patrimonio de la ciudad, perolo que hacen es sembrar falsas semillas-. Señores defensores de la independecia de Cartagena: lo siento mucho, pero la Iglesia de Santa María se construyó entre los siglos XIII-XIV y Santiago nunca salió de Palestina -se lo impidió el muro israelí de la vergüenza-. Lo siento, de veras. Me gustaría que tuviéramos la mejor ciudad del mundo, y me encanta mi ciudad, pero hay que llamar a las cosas por su nombre. Está muy bien defender las ideas…cuando se pueden defender.

¿Y después del chasco?

¿Y ahora qué?¿De qué hablamos ahora? Pues podemos hablar de la capital militar y estratégica de los púnicos en Iberia, de la ciudad por la que entró primeramente la romanización, cocapital con Tarraco de la Citerior, de una de las ciudades que tuvieron el honor de contar, posiblemente, con la visita de personajes como César u Octavio -antes de ser Augusto-, ser la ciudad fuerte junto con Corduba de los ejércitos de los hijos de Pompeyo en Hispania.

La Historia de todas las ciudades, incluso contando la verdad, es muy rica.

Estatua de Teucro realizada en Pontevedra. Parece ser que por allí también pasó, siempre según Estrabón, un señor que hizo un libro de geografía sin salir de su casa.

Estatua de Teucro realizada en Pontevedra. Parece ser que por allí también pasó, siempre según Estrabón, un señor que hizo un libro de geografía sin salir de su casa.