“Do you know what Nemesis means?”

…Preguntaba atentamente el Ladrillo mientras miraba fijamente a sus interlocutores, después de haber tomado un té caliente y se levantaba lentamente del sofá con mirada desafiante, en aquella famosa escena de la película “Snatch”.

Snatch - El ladrillo

Brick Top -El Ladrillo- interpretado en el film por Alan Ford (blogdecine.com)

La Némesis es la justicia divina, aunque también un personaje mitológico que se unió con Zeus para dar a luz a Helena y los Dioscuros de una manera un tanto peculiar: anduvo el dios tras ella largo camino persiguiéndola, mientras Némesis, hija de Nix -la Noche- se metamorfoseaba en un sin fin de animales, como si de un Power Ranger se tratara. Finalmente, al ver que la muchacha se había convertido en oca, el dios se convirtió en cisne, pació con ella. De esa unión surgió un huevo que unos campesinos le dieron a Leda, y de ese huevo salieron Helena y los Dioscuros. -Sí, ya era raro un relato mitológico en el que Zeuso su homónimo romano Júpiter, no estuviera rondando a nadie-.

Si en la Antigüedad, para griegos y romanos, la Némesis es lo que equilibra el universo, en la actualidad, y más desde que se estrenara hace algunos años la mítica serie de televisión “Me llamo Earl”, ésta cualidad ha sido sustituida por el karma. Para los románticos que creemos que Roma todavía existe, preferimos llamar a esas casualidades o causalidades del destino como lo hacían nuestros antepasados antiguos, pese a ser y constituir una amplia minoría.

Hace casi dos mil años, los gladiadores, por ejemplo, se enconmendaban a ésta divinidad o cualidad para obtener la suerte en la arena, de ahí que en algunos anfiteatros como el de Italica (Santiponce-Sevilla), conservemos hoy en día, casi a la entrada de la misma, epígrafes que hacen referencia a la Némesis y a Caelestis, junto con el nombre de la persona que le dedica esta curiosa rogativa.

nemesis italica

Placa rogativa a Nemesis que se encuentra en la entrada al anfiteatro de Itálica (fot. Pedro Huertas).

Como ya he comentado anteriormente, en nuestra época el término Némesis puede aplicarse a lo que comúnmente se denomina karma y que de vez en cuando aparece en algunas noticias o en comentarios que los usuarios de las redes sociales hacen para con las mismas. Es el caso de lo que pasó hace pocos días a un cazador de elefantes profesional, el cual, tras cazar con su rifle a un par de ellos fue arrollado por otro ejemplar que se abalanzó sobre él.

cazador blog

Recorte de la noticia (fuente: El Mundo y EFE).

Así que, ya sabéis que si alguna vez os pasa algo que no es lo suficientemente bueno, o no tan malo, existe un fórmula grecolatina para ello. Al final va a llevar razón el señor Kosta Portokalos -personaje de “Mi gran boda griega” interpretado por Michael Constantine- cuando decía algo parecido a que cualquier palabra de cualquier idioma, tenía un origen griego.

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“No mires atrás”. Zombies y mitología

Si comenzáramos hablando de una ciudad o un grupo de gente, establecido en un sitio de manera permanente, que les aleja de una realidad hostil, pero que, tras un cruento ataque llevado a cabo por otro bando deben abandonar la seguridad de ese sitio buscando cada uno la manera de sobrevivir. Si les dijéramos que los protagonistas -así se queda claramente expuesto- son un padre y un hijo que deberán de peregrinar salvando mil obstáculos para llegar a un final incierto… Podríamos estar pensando, los que tuvimos que estudiar latín y mitología, tanto en el instituto como en la carrera -lo siento futuros estudiantes, esto por desgracia no lo cataréis gracias a la actualidad- en el relato apasionante que hace aproximadamente dos mil años escribiera Virgilio sobre un hombre llamado Eneas que, desde una Troya destruída por los griegos debió de buscarse la vida junto con su padre Anquises y su hijo Ascanio. Un personaje, obviamente desarrollado por el autor a partir de los relatos homéricos para justificar la antigüedad de Roma.
Pero lo relatado en las primeras líneas no tiene nada que ver con eso, ¿o sí? Se trata del final de la primera parte de la cuarta temporada de la serie “The Walking Dead” -basada en parte en los cómics del mismo nombre-. Ese final abierto nos deja a Rick -¿Eneas huérfano?- y a su hijo Carl -¿Ascanio?- huyendo tras una batalla en la que un tanque -¿caballo de Troya?- de manera más literal que el caballo usado en la ciudad anatolia ha atravesado sus verjas y tras él otro bando de humanos supervivientes con el extraño personaje llamado “el Gobernador” encabezando la oleada. Todos los que han sobrevivido al ataque han tenido que huir del refugio en el que se escondían

-casualmente una prisión que les liberaba de una muerte segura-.
Vemos cómo elementos literarios o mitológicos usados hace milenios por un viejo alrededor del fuego para entretener o intentar explicar cosas que se perdían en los recuerdos de quienes le escuchaban, son usados de manera más o menos buscada, para hacernos atractivo el seguimiento de una serie de TV en la actualidad. Cuánto no hemos cambiado.
“No mires atrás” es la frase que Rick va repitiéndole a su hijo Carl mientras estos se alejan de su prisión de libertad, dejando tras de sí un reguero de sangre, muerte, destrucción y desconocimiento de cómo estarán los amigos y supervivientes, entre ellos la otra hija de Rck, Judith. Casualmente, Judith es el título de uno de los libros del Antiguo Testamento, usado para explicar la invasión por parte de los asirios a la zona de Babilonia y Fenicia. Judith -traducido por “la judía”- es la encargada de guiar a su pueblo a la victoria sobre el invasor, que se extiende como una plaga. Y será Judith la que, valiéndose de artimañas consiga rebanar la cabeza al general asirio Holofernes, como bien retrató en su día Caravaggio. Para el que no lo sepa, a un “caminante” -como lo llaman en la serie- o un “zombie” se le mata atravensándole la cabeza, ya sea de un fuerte golpe, disparo, una espada…
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Judith cortando la cabeza a Holofernes (Caravaggio)

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