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Macrino y las batallas de gallos

Breve biografía de Macrino.

En la amplia historia del Principado, al igual que en todos los imperios, han habido grades gobernantes, gobernantes mediocres, algunos impuestos por la fuerza, otros por ellos mismos e incluso, muchas veces otros impuestos por los soldados que los siguen y por los pretorianos. Ese es el caso de Macrino. Un emperador del siglo III d.e.c. para el que contamos, como fuentes principales, con Herodiano, Casio Dión y la Historia Augusta.

El muchacho, impuesto por sus soldados, al igual que varios emperadores del siglo en el que le tocó reinar, estuvo en el poder sólo un año aproximadamente, hecho no por el cual su vida está exenta de hipotéticas vivencias que nos narran los escritores que versaron sobre su vida. Huelga decir lo que siempre, siempre os advierto sobre las fuentes escritas: ellos escriben en un tiempo y con una percepción de lo que les rodea. Algunos, muchos de ellos también escriben varios años después de que se produzcan los hechos y eso les da perspectiva, pero también la oportunidad de escribir lo que les de la gana, como es el caso de la Historia Augusta. Aunque…¿y la de relatos que nos deja?.

Macrino gobernó durante un año, entre la muerte de Caracalla y el advenimiento de Heliogábalo -al que ya dediqué una entrada en el blog-. Un año en el que le dio tiempo a decirle al Senado “keep calm, que yo soy como Marco Aurelio” -hay que ver cómo le gusta  a la gente ser como el bueno de Marco-, e incluso a hacer una campaña contra los partos -lo que le gustaba a los romanos luchar contra los partos, y a los partos luchar contra los romanos-. De esa campaña queda una batalla que no sabré nunca cómo calificar, Nisibis, que lo único que reportó a Roma fue un inmenso gasto en víctimas y dinero con el que pagar a los partos para que se replegaran y no atacaran el limes oriental, ya de por sí debilitado.

Su reinado duró aproximadamente un año, entre abril de 217 y mayo-junio de 218. Cuando leemos las fuentes que se refieren a su reinado, sólo la Historia Augusta es la que se refiere al episodio del que voy a escribir ahora, como pasa con otros tantos emperadores, con lo que lo más seguro es que sea una anécdota inventada para darle empaque, algo de chicha a un gobierno escueto. Herodiano, al igual que hace con otros emperadores, alaba el hecho de que su madurez -nació en Cesaréa en torno al 165 y debía contar con unos 50 años cuando llegó al poder- le haga un buen gobernante, despreciado sin embargo por Caracalla aunque fuera su prefecto del Pretorio (Libro IV, 12.1-2).

¿Qué es una batalla de gallos?

Dentro de la cultura Hip-Hop, la música de dicha cultura es el Rap, que se distingue por un uso del lenguaje normalmente bastante directo y que surgió en los barrios bajos de la ciudad de Nueva York en los años 70 del siglo XX. Una de las características de la música Rap, es el uso de batallas dialécticas de improvisación entre dos raperos que, con el uso de su vocabulario deben vencer a su oponente. Este tipo de acontecimientos se han hecho bastante famosos en los últimos años, llegando a ser promocionados por la marca Red Bull, que creó la Batalla de los Gallos. Pero este tipo de lucha dialéctica se puede ver a lo largo de la Historia, sobre todo de la literatura, con luchas tan famosas como las de Lope de Vega contra Cervantes, Quevedo y Góngora, etc. Y ya en la cultura tradicional o popular lo podemos ver en el trovo y su estilo libre.

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Macrino y las batallas de gallos.

Si atendemos a lo que el supuesto escritor de la Historia Augusta nos cuenta sobre este caso en particular del reinado de Macrino, parece ser que el señor había llevado una vida relajada moralmente y que, al llegar a ser emperador quiso que lo vieran como una persona rígida y severa (Macr. 11). Quería ser el tipo más duro a éste lado del Rubicón, de lo que se mofaban, parece ser, algunos en Roma.

De entre esas personas se destaca a un anónimo griego que diría lo siguiente:

“Histrión ya de anciano, infame, severo, cruel e injusto

deseó ser al mismo tiempo impío y feliz,

de tal forma que no quiso ser piadoso, aunque sí dichoso,

algo que la naturaleza rehusa y la razón no admite.

Podia, en efecto, haberse llamado piadoso y feliz y haberlo parecido;

pero es impío y feliz, y lo será siempre” (Macr. 11.4)

Obviamente esto no iba a quedar así, y el emperador, tras ver posiblemente los versos escritos en el foro, respondió lo siguiente:

“Si el destino hubiera dotado al poeta griego

de las cualidades que ostenta este granuja latino,

el pueblo y el senado hubieran permanecido en la ignorancia,

y ningún mercader me hubiera dedicado versos abominables” (Macr. 11.6)

Un beef en toda regla. Sí señor. Como el de los Chikos del Maíz a C.Tangana y que en los últimos meses nos ha entretenido a los que seguimos el panorama de la música Rap en España.

Por desgracia la Fortuna quiso que éste magnífico artista en ciernes y cincuentón no pudiera evolucionar en su métrica, puesto que en Mayo del año 218 fue proclamado Heliogábalo como emperador en Siria, y un mes más tarde, Macrino y sus tropas fueron machacados en la zona de Capadocia -para los de la ESO, en Turquía-. Éste “máximo exponente” intentó escapar pero en su huida fue hecho preso, juzgado y ajusticiado, acabando de esa manera tan trágica, propia del gangsta rap, con una de las carreras más prometedoras.

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Heliogábalo: un emperador en el cole.

Jamás hubiera escrito la vida de Heliogábalo Antonino, conocido también con el nombre de Vario, para que nadie hubiera tenido noticia de la existencia de este emperador romano…

De esta manera comienza el relato que Elio Lampridio -supuesto autor de la vida de Heliogábalo- hace de este muchacho que gobernó Roma entre los años 218-222 d.e.c. La verdad es que no es un comienzo muy alentador. ¿O sí? El ser humano, especie en la que todavía incluyo a muchos de los que vivimos en los núcleos urbanos, siente curiosidad por las historias morbosas que rodean a personajes atormentados, y este muchacho no deja indiferente a nadie.

El problema al que nos enfrentamos a la hora de comentar o intentar hacer una vida de Heliogábalo, penúltimo emperador de la dinastía Severa, es precisamente la extraordinaria vida que llevó, según los autores que la trataron, ya en época romana, y de los que dependemos a la hora de acercarnos al joven Vario. Yo voy a ceñirme expresamente a la Historia Augusta, precisamente por ser la más alejada de la realidad y, porqué no decirlo, la más divertida. Pero para hablar de Heliogábalo según la Historia Augusta, o Elio Lampridio, autor que supuestamente escribe su vida para este compendio de biografías imperiales, primero debemos acercarnos a la obra.

¿Quién es él o ellos?

La primera vez que nos acercamos a este maravilloso libro, leemos que hay una serie de autores diferentes que escriben historias iguales sobre diferentes emperadores, entre el siglo II y finales del siglo III d.e.c.*, y este hecho provocó que desde el siglo XIX por lo menos, algunos autores se plantearan que esa multiautoría era realmente de uno solo que, parece ser, quería dárselas de que conocía a muchos autores y que le hacían un regalo al emperador de turno. Vamos, el postureo de la época. Conclusión: por lo menos en la edición en castellano que he manejado -de Vicente Picón y Antonio Cascón para ed. Akal- junto con la bibliografía que dichos traductores manejan, fue un solo autor, del cual desconocemos el nombre.

¿Y cuándo se compuso?

Aquí el tema está más complicado. Sabemos que, como los últimos emperadores tratados, Caro, Carino -hermano de Carina, que lo buscaba en el baúl de los recuerdos- y Numeriano, son justo los que gobiernan antes de Diocleciano, la obra tuvo que componerse desde el año 290 en adelante, aproximadamente. Algunos autores, como Dessau, han querido centrarla en el reinado de Teodosio, y justo entre los años 385-388, más de cien años después del reinado de los últimos nombrados. Otros, como el señor Seeck, se la llevan al siglo V; pero el amigo Mommsen la fecha entre el 330 y el reinado de Teodosio. Obviamente, Mommsen, como siempre, es el más listo, porque pone un arco de años mucho más amplio y así no se “pilla las manos”. Así que nos podemos imaginar a los diferentes estudiosos del tema pugnando por llevar la razón, al modo del partido de fútbol entre filósofos de los Monty Python.

Una vez que ya hemos tratado la “magnífica” obra en la que nos vamos a basar para esta descripción de la vida de Heliogábalo -hay más escritores antiguos como Herodiano y Dión Casio, que son más exactos pero más aburridos- pasemos a hablar del joven:

Pequeños datos biográficos imparciales:

Nació en el año 203 en Emesa (Siria) y fue asesinado el 11 de Marzo de 222 en Roma, tan solo menos de cuatro años después de haber accedido al trono, al cual llegó cuando contaba unos quince años. Debemos imaginar a un muchacho con facciones sirio-palestinas, criado al modo oriental, que en aquella época rezumaría el intento de llegar al boato de las cortas persas de cuando las Guerras Médicas, pero que se quedaría en solo eso, un intento. Todo eso mundo había cambiado desde que Roma plantara el pie en Oriente y convirtiera Siria en una provincia, mezclando las tradiciones propias de la zona con las exportadas desde otras partes del Imperio. Pero en los primeros años del siglo III, donde ni los emperadores eran nacidos en la Península Itálica, sino que Septimio Severo era originario del Norte de África, esa mezcolanza proveía a Roma de un tesoro sin igual.

En la familia, él y su primo Alejandro, que le sucedería en el trono, habían sido criados para cuando llegara el día de gobernar.

Así pues, tenemos a un muchacho menor de edad, que llega al trono tras una serie de asesinatos cometidos por el ejército dentro de la familia imperial, y que, precisamente por su juventud tuvo que apoyarse siempre en su madre. Por lo menos en el escueto tiempo que le dejaron gobernar.

¿Qué dice la Historia Augusta sobre el muchacho?

Viendo como empieza el relato de Heliogábalo -que, por cierto, se hizo llamar así por el dios protector de la ciudad en la que vivía-, nos podemos imaginar el desarrollo de la biografía; pero debemos tener en cuenta, sobre todo, que esto es un patrón de conducta que el autor atribuye a los emperadores, es decir, dependiendo de cómo haya sido en general el reinado, los va a atacar o defender, inventando hechos sobre los mismos para la comidilla de las personas que lo leyeran. Vamos, como las revistas de prensa amarilla de nuestros días, que con tal de estar en el candelero informativo, muchas veces no dudan en inventar noticias sobre personajes que suelen caer mal en la sociedad.

Tal vez, una de las hipérboles más descarada es cuando el autor escribe:

En sus triclinios de artesonado giratorio cubría a sus invitados de violetas y flores, hasta el punto de que algunos de ellos murieron al no poder salir al exterior (SHA, Hel. 7.5).

Texto que fue muy bien retratado por el magnífico pintor del siglo XIX L. Alma Tadema en su cuadro “Las rosas de Heliogábalo”.

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Pero las excentricidades del emperador no se quedaron ahí. Por ejemplo, en otro párrafo:

Reunió en unos edificios públicos a todas las meretrices que pululaban por el circo, por el estadio, por los baños y por otros lugares, y pronunció una arenga ante ellas como si se trata de una arenga militar, llamándolas “compañeras de armas”, y discutió con ellas sobre las distintas clases de posturas y placeres (SHA, Hel. 26.3)

Este texto y otros hacen referencia a la feminidad del emperador, del cual se llegó a decir que le gustaba vestir como una mujer, tal vez por esa imagen que siempre se ha tenido de las cortes orientales como muy sobrecargadas de abalorios y decoraciones en las vestimentas. Lo que está claro es, que por lo menos el muchacho se informaba sobre el tema sexual. El saber no ocupa lugar.

Según el señor Lampridio, una de las bromas que más gustaba a hacer en su palacio de Roma a Heliogábalo era la siguiente:

A menudo encerraba en un dormitorio a sus amigos, después de haberles emborrachado, e inesperadamente introducía por la noche leones, leopardos y osos desprovistos de garras para que, al despertarse con la luz del día o, lo que es más grave aún, durante la noche, se encontraran con estas fieras en la misma estancia, y como consecuencia la mayor parte de ellos murieron (SHA, Hel. 25,1)

Qué graciosa su majestad. Cómo le gustaba jugar a Vario, qué cachondo. Poniéndonos serios, esta sería una representación de la tradición sobre las bacanales o la figura del dios Baco, puesto que este siempre iba acompañado, según la mitología, de animales salvajes como las panteras, representación que intenta unir el como una persona se desmelena cuando va ebria.

En fin, toda una serie de actividades libidinosas que tanto autores más serios como Herodiano, como el autor anónimo de estos relatos confirieron, no solo al pobre y joven Vario, si no también a Cómodo, por ejemplo, desdeñando casi cualquiera de sus acciones “buenas” en pro de las antes mencionadas.

Pero, como digo muchas veces, debemos tener cuidado a la hora de enfrentarnos a textos como estos, tan cargados de hipérboles, puesto que la mayoría de las cosas que cuentan son mentiras; aunque también dentro de esos textos encontramos pistas sobre la realidad. En este caso lo podemos ver en el siguiente párrafo:

No se conserva ninguna de las obras públicas que promovió, salvo el templo al dios Heliogábalo, al que unos llaman Sol y otros Júpiter, el anfiteatro -coliseo- restaurado tras su incendio y los baños emplazados en el barrio Sulpicio, que había iniciado ya Antonino, el hijo de Severo. (HSA. Hel. 17.8-9).

¿Qué nos quiere decir este párrafo? Que tal vez el reinado del jovencísimo Vario no fue un paréntesis de caos y fiestas en afterhour, sino que algo se hizo, que fue machacado como en otras ocasiones para que no lo conociéramos. Algo que quedó perdido en la memoria de los que ya no están y que, solo la arqueología nos puede desvelar con el tiempo.

*Recordad, niños, que siempre uso d.e.c. = después de la era cristiana.

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Los vikingos y las vikingas

Leía esta mañana en la prensa una entrevista realizada a la protagonista femenina de la serie “Vikings”, Katheryn Winnick, serie que me encanta pese a los errores históricos -no tenemos que ser siempre apuntadores ni “tiquismiquis”-. En ella, la periodista, que evidentemente o no ha visto los capítulos, o no los ha entendido -por otros motivos que no vienen al caso-, le hacía una serie de preguntas, tan en voga hoy en día sobre el carácter de la mujer vikinga, haciendo hincapié en que la actriz es una mujer hecha a sí misma porque practica taekwondo -como si no hubiera mujeres que lo practican-. Parece como que aunque intenta parecer moderna, la entrevistadora cae en los mismos tópicos a los que estamos acostumbrados cuando una mujer se dedica a cosas de ese tipo. Por favor, estamos en el año 2014 y eso tendría que ser lo más natural del mundo. Además, este tipo de estudios sobre la mujer en diferentes épocas de la Historia están muy bien documentados en los últimos años en Europa y USA, con unas publicaciones excepcionales. Sin ir más lejos, hace un mes aproximadamente vio la luz un libro “Nacimientos bajo control”, sobre el cambio de mentalidad con respecto al parto en las Edades Moderna y Contemporánea -me comentan que se está preparando un estudio similar para las edades Antigua y Medieval-.
Entroncando con estas preguntas también se encuentran las respuestas de la entrevistada que afirma ver que la mujer vikinga es un ser humano independiente, igualando con sus palabras la situación de las mujeres de la cultura escandinava -que no vikinga, porque los vikingos eran comerciantes y no llevaban cascos con cuernos la mayoría de las veces- con la mujer actual en parte del mundo occidental. Es un error que solemos cometer todos -y me incluyo- el elaborar paralelismos entre unas épocas y otras. Está bien para cuando intentas hacer que un público mayoritario capte la idea que quieres expresar, pero siempre advirtiendo que las cosas no son así. La misma actriz dice que eso le sirvió para encarnar a Juana de Arco -una “iluminada”- y Catalina la Grande -personaje extraño cuanto menos-. No es que esos personajes históricos me caigan mal, pero parece que el prototipo de personaje femenino que se hace notar, siempre tiene que tener “huevos”. Son tópicos típicos de una sociedad que todavía ve raros algunos comportamientos del ser humano que deberían ser vistos como algo natural.
Y volviendo a la época que nos ocupa, los siglos VIII-X, la situación de la mujer escandinava sí que era de más independencia con respecto a otras partes de Europa, pero no podían poseer tierras ni divorciarse, algo que una mujer romana, por ejemplo, sí podía hacer. Las cosas nunca son blancas o negras cuando se trata de contar historias o contar la Historia, y por eso debemos tener cuidado con los ejemplos que usamos algunas veces.

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Protagonistas de la serie “Vikings”, que emite History Channel en USA y TNT en España -también Antena 3, pero con unos cuantos meses de atraso-