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¿Qué es la recreación histórica?

Recientemente se ha celebrado en Gilena (Sevilla) el Castra Legionis 2017, donde nos hemos dado cita varios grupos del panorama nacional dedicado al mundo romano, dentro de la llamada “recreación histórica” -del inglés reenactment-. Pero, ¿qué es la recreación? ¿qué hacen todas esas mujeres y hombres ataviados de manera rara? ¿somos unos geeks? ¿queremos llamar la atención? ¿acaso tengo doble personalidad? ¿apareceré algún día en el trabajo vestido de romano? ¿vamos disfrazados o vestidos? ¿a qué huelen las cosas que no huelen en época medieval?

Ni somos unos locos -tal vez sí unos geeks-, ni vamos disfrazados. Aunque algunos no se lo crean y no esté bien visto en algunos sectores de los que todavía usan Varón Dandy, esta es una de las mejores maneras de acercarse a una época en concreto de la Historia, de vivirla, saborearla, olerla -para bien y para mal-. En otros países de Europa la gente se va acostumbrando poco a poco a ver en mitad del campo a personas vestidas del siglo XI, por ejemplo, luchando en Hastings; o a privarse de un día de playa en Normandía por ver el famoso desembarco. Aquí todavía nos cuesta discernir entre lo que en recreación y lo que es fiesta, por ejemplo. Y dentro de la recreación, los hay puristas, menos puristas, y luego estamos los que dormimos en la tienda de campaña y no nos duchamos en 3 días en pleno verano.

¿Qué pretendemos con estos extraños trajes?

Básicamente lo que queremos realzar con estas algarabías es que los clichés y los tópicos sobre las épocas históricas están ahí para romperlos. Que uno o una no se acuesta visigoda y se levanta musulmana. Que los romanos no piensan ni se visten igual durante más de mil años que duró, grosso modo, su cultura en el devenir europeo -aunque a veces pienso que Roma no ha muerto, simplemente ha cambiado-. Queremos llegar al máximo público posible de una manera amena y a veces -sólo a veces ¿eh?, “vamoh a calmarnoh”- divertida. Que la Historia no es fechas, hechos y batallas; o no es solamente eso. La Historia la forman las personas que la viven en cada momento, sin saber que su universo llegará un día en el que no exista porque dará paso a otro totalmente diferente, que cogerá cosas del anterior y que propondrá otras totalmente diferentes.

Y sin más, os dejo el vídeo que grabé en Gilena, para que veáis las actividades que realizan nuestros amigos de la Legio I Vernácula:

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¿Qué es un topero en Arqueología?

Los que nos dedicamos o nos hemos dedicado de forma activa a la Arqueología, muchas veces nos hemos topado con yacimientos que han sido masacrados por personas que van únicamente a por las piezas que consideran de valor. O han robado piezas de museos, tanto arqueológicos como de otro tipo, únicamente por el dinero.

En concreto, para referirnos a las personas, amigas de lo ajeno, que se dedican a destruir esos restos que son patrimonio de todo el mundo, en la Región de Murcia les llamamos toreros. En éste primer vídeo que colgamos en nuestro canal de youtube “Roma en un día blog vídeos”, os lo explicamos, precisamente desde un yacimiento que ha sido topeado.

 

 

 

Hoy en “FAKES HISTÓRICOS”: El milenarismo va a llegar a Cartagena!

Hace aproximadamente una semana aparecía en prensa nacional la noticia sobre unos estudios llevados a cabo en 2013 y publicados a nivel científico hace un par de años -os dejo el enlace al artículo abajo-, en los que se hablaba de la disposición de los templos en la Antigüedad con respecto a constelaciones específicas, atendiendo a la posición de la entrada a los mismos, alineación estelar, etc. Es un hecho común a muchas religiones ese tipo de alineaciones, que vemos incluso a la entrada de las ciudades -véase el caso de Puente tablas (Jaén)-. En el caso de Cartagena -o Carthago Noua-, se la comparaba con los estudios realizados en otras ciudades del Oriente antiguo, debido a que la fundación de la ciudad obedece a la cultura púnica, heredera de la fenicia. Así, se llegó a la conclusión que los templos que habrían estado ubicados en alguno de los cerros que rodean la ciudad en su interior, tendrían este tipo de alineaciones: por ejemplo, en el actual Molinete -Arx Hasdrubalis- hay un templo dedicado a Atargatis, cuyo origen es púnico, siendo más tarde reutilizado por los romanos, así como un santuario romano de época republicana.
Como podréis observar tanto por los titulares como por el desarrollo de la noticia, ésta fue usada de una manera u otra dependiendo del medio que la publicase. Inicialmente la información obedece a una entrevista que la Agencia EFE efectuó a dos de los autores del artículo, pero la información ha sido tratada de manera, digamos, diferente: mientras que en la fotografía que os adjunto, sacada del diario “El Confidencial”, se ciñen más a la noticia original, el trato por parte del periódico “La Verdad” -¿verdad? ¿qué es eso? ¿se come?-, parece sacado de un documental del Canal Historia sobre viajeros espaciales.Sin contar con algunos errores históricos garrafales que han sido escritos únicamente para hacer la noticia más importante, la información que dan, en varios casos, es engañosa y no obedece a lo dicho en la entrevista. Además, en el caso de que lo hubiera escrito alguien de la Región de Murcia -dato que desconozco-, es de traca el poner una fotografía del santuario republicano romano con el pie de foto rezando: “Columna del templo de Tanit”. Así, porque yo lo valgo. Porque si no lo sé, me lo invento, y no pasa nada.
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¿Que por qué algunos hacen estas cosas? No idea.
 
¿Se podría hacer mucho mejor para no dar falsas esperanzas de algo que no es? Yes, of course. Solo hay que leer un poquico.
 
¿Qué sacamos de esto?
 
Que nunca nos podemos fiar de la primera impresión al leer una noticia. Debemos esforzarnos un poco en LEER, que no cuesta nada, solo un ratico de nuestro tiempo. Debemos leerlo TODO, hasta llegar a la fuente raíz, para no dejarnos engañar. Obviamente no se escribe la noticia tan mal debido a que la persona lo haga con mala fe. Simplemente es porque no se entera de lo que ha leído u le han dicho.
Así que, niños, la próxima vez, ya sabéis. Leed, leed y leed todos de él.
*Para el artículo científico, pinchad aquí: 
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Noticia de “El Confidencial”

 

 

 

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Noticia de “La Verdad”

Errores trimilenarios: segunda parte.

Ya dediqué hace un tiempo una entrada a la errada Historia sobre mi ciudad de origen, Cartagena, que algunos se empeñan en perpetuar, sin tener en cuenta las decenas, cientos de estudios serios sobre los diferentes temas que abarcan la extensa cronología de la misma. Hacía hincapié sobre todo, en los temas referentes a la Historia Antigua de la ciudad, casi tan bien conocida como la Edad Media o la Moderna pero que, tal vez envuelta por ese halo de misterio que le da el estar más lejana a nosotros, muchos se permiten el lujo de inventar, decir, componer obras erróneas y ningunear los trabajos de los verdaderos especialistas, que los hay, y muy buenos, sobre la arqueología cartagenera.

Estas líneas supongo, se pueden aplicar a cualquier ciudad del orbe romano en la actualidad. En todos sitios cuecen habas, y en cada población, por grande o pequeña que sea hay eruditos a la violeta, sabios poseedores de una verdad absoluta solamente atestiguada por aquella escuela positivista, que veía la Historia desde el dato y no desde el hecho, en plan: en esta plaza paró una vez Escipión el Africano, miccionó justo en esa esquina, donde todavía pueden oler su orina, y luego continuó hacia Roma.

La mayoría de los hechos, lejos de ser comprobados, siempre son afirmados con esmero porque “don Fulano, que era el médico cuando yo era pequeño, lo dijo en un libro”. Y claro, años de investigación seria no pueden hacer nada frente a los libros escritos en el ocaso de la vida por personas sin formación, las cuales, muchas veces sin querer, meten la pata. Pero esa pata es seguida por legiones de fieles. Además, el arqueólogo u el historiador de Universidad siempre quieren arrebatarle al pueblo la Historia soñada.

Y ahora, comenzamos esta segunda parte de esos “errores” trimilenarios.

Hace ya algún tiempo me tocó trabajar en cierto yacimiento musealizado, donde cerca del mismo se encuentran una serie de restaurantes, por el centro. Como el sitio donde normalmente íbamos a por café antes de entrar a trabajar estaba cerrado, me decidí a acudir con un compañero a otro, un poco más cercano pero más caro, donde nos dispensaron un trato bonito, tierno, de esos que dejan huella. Unas miradas tan cálidas como la de un francotirador soviético en Stalingrado y la simpatía propia de un dinosaurio carnívoro que lleva semanas sin comer nos acogieron entre sus paredes. Me disponía a salir con esos cafés tan, tan buenos como un vaso de agua destilada cuando, o pardiez, me topé con una serie de carteles que hablaban de la grandilocuente historia de mi ciudad. Mi primera impresión -antes de leerlos- fue la de “oh, mira, alguien que se preocupa por mostrar al turista algo más”, pero nunca, repito, nunca, me debiera haber parado a leer.

Aparte de las faltas de comprensión textual, las cuales pasaremos por alto porque todos tenemos y, porque quiero que a mis amigos y conocidos filólogos les sangren los ojos desde su punto de vista, me topé con unos clichés que, muchas veces por desgracia aparecen, ya no solo en mi ciudad, sino en todas las del mundo. Como escribí en párrafos anteriores, en todos los sitios pasa lo mismo, pero yo voy a hablar de mi ciudad, que es la que creo conocer -aunque no tan bien como los que se autoproclaman salvadores de la patria cartagenera, obviamente-.

Los carteles están colocados de manera “cronológica” entre ellos, así que empezaremos por el primero, el que hace referencia a la ciudad desde su fundación -y no, no diré el nombre del sitio, que cada cual lo encuentra cuando venga- hasta la llegada de los romanos:

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Como veis, he marcado en negro las cosas raras, que analizamos una por una:

  1. La manía de la persona que ha escrito lo que podemos leer en los carteles, de realizar una mezcla ininteligible de nombre en diferentes idiomas: Cartagena, España, Carthagonova, etc. Hay que tener en cuenta que España como tal no existe en esta época, y que no debemos caer en los recursos que usaba la historiografía hace sesenta años. Es como hablar de Estados Unidos de América en el siglo XI, cosa totalmente inventada.
  2. ¿En qué quedamos? ¿Asdrúbal construyó las murallas o se aprovechó de las murallas? Lo que sabemos hasta ahora es que los púnicos construyeron una muralla, que tras las últimas excavaciones en el monte del Molinete se ha podido atestiguar que se reutilizó hasta el siglo VI d.e.c. con diferentes modificaciones.
  3. ¿Algunos palacios? En fin, para esto os remito a la entrada que realicé el año pasado titulada “Palacios en el aire”, pero sobre todo a los estudios realizados por el equipo del profesor Noguera, de la Universidad de Murcia, en la cima del cerro del Molinete. Lo mejor es que, el acérrimo cantonal que lea esto dirá: claro, como lo han excavado los murcianos, pues no han dejado nada porque no les conviene. Conspiranoia everywhere! (Aparte, el equipo de excavación está formado en casi su totalidad por gente de Cartagena y alrededores).
  4. Aníbal -el púnico, no Lecter ni Smith- era cuñado de Asdrúbal. A lo mejor Aníbal Lecter era su sobrino, y en un arrebato se comió a Amílcar.
  5. “Las atalayas de Aníbal”, o como renombrar a torres defensivas de los siglos XVI y XVII.

 

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En este segundo cartel la cosa se pone más seria. Se nota que el que lo ha hecho ha estado días y días sin dormir para poder escribir una historia, que no la Historia de la ciudad:

  1. Ya en el nombre nos salen ojeras de leer. “Cartago nueva” ¿really?. En todo caso sería “Nueva ciudad nueva”, debido a la evolución del nombre desde el púnico al latín, pero en todo caso, no se traduce, que queda muy feo hombre.
  2. Eso de que se llame así hasta el “último tercio del siglo V”, supongo que será hasta el último tercio que se tomaría el que lo escribió, en el bar de la esquina, porque el nombre de Carthago continuaría hasta la llegada de los musulmanes, de los cuales tenemos noticias en el entorno del teatro romano desde el siglo IX aproximadamente. Es entonces cuando pasará a llamarse Cartayannat l-Halfa.
  3. Lo de los nombres inventados de Skombraria y tal, suena más a casting para nombre de grupo heavy.
  4. Augusto no pudo iniciar ningún proyecto de romanización puesto que la ciudad ya estaba romanizada desde hacía más de un siglo. Lo que hizo Octaviano fue reformar la ciudad dentro del organigrama político y administrativo, para hacer lo mismo que en casi todas las partes del recién creado Principado: una Roma en pequeño. Básicamente, si viéramos a Augusto con los ojos del siglo XXI para nosotros sería un dictador que, tras ganar una guerra civil realiza grandes obras para que su pueblo lo vea como un gran constructor y gobernante. Pero lo mejor es que os leáis el magnífico libro de Paul Zanker Augusto y el poder de las imágenes.
  5. Con respecto a lo de César…¿por dónde empezar? Aparte de que todavía no sabemos si fue él o Pompeyo el que nombra COLONIA a la ciudad, básicamente al “escritor” se le ha olvidado eso, la palabra Colonia, que es el rango al que llega la ciudad en esta época. Y no, no se construye el foro en esta época, ni el teatro. El foro es de origen republicano y reformado en época de Augusuto, y el teatro se construye en época de Augusto, precisamente porque está dedicado a sus nietos: Cayo y Lucio.

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Y llegamos al último cartel, pero no por ello el mejor escrito. De hecho es el más inverosímil, porque claro, como todo el mundo sabe la tardoantigüedad es esa época que ocurre entre la llegada de Conan el bárbaro y Juego de Tronos.

  1. Con el nombre…idem, eadem, idem. Que no se traducen, leñe.
  2. Como todos sabéis, en España gobernaba Felipe VI hasta que llegaron los reinos germanos para establecerse y dejarlo todo pastas arriba con su morbo gótico. Para empezar, en esta época a la península se le sigue llamando Hispania y más tarde Spaniam, precisamente por los godos, que establecerán una monarquía electiva, como ha pasado en la actual Alemania hasta que comenzó a ser una república, debido a que en parte es heredera de esas tradiciones. Pero lo mejor es lo de las “construcciones” como “las termas de la Calle Honda”. Nadie sabe la cronología de las termas, menos el avispado e intuitivo escritor de esas líneas. Las termas fueron excavadas en el año 1984, no encontrándose una cronología segura, aunque se baraja la posibilidad de que fueran construídas en torno a finales del siglo I d.e.c., es decir, unos cuatrocientos años antes de lo que aparece ahí escrito. De hecho, se sabe que en el siglo V toda esa zona de la ciudad está abandonada y será reutilizada en el siglo VI por los bizantinos, en el breve espacio de tiempo que dominaron el Sureste peninsular. Y esto me lleva a…
  3. Lo que hace Leovigildo es una campaña de conquista de la Oróspeda, región que quedaba entre las posesiones bizantinas y las visigodas, en un territorio también entre las actuales Murcia, Alicante y parte de Castilla-La Mancha. De hecho, los investigadores de verdad no se ponen de acuerdo todavía en dónde estaría la frontera entre los visigodos y los bizantinos.
  4. No mentamos nada de los bizantinos aquí ¿para qué? Prefiero inventarme la llegada inexistente de inmigrantes norteafricanos presionados por un reino vándalo que ya no existía porque estaba anexionado a Bizancio. Lo que llega es cerámica procedente del Norte de África, como la Terra Sigillata Africana que podéis ver en el Museo del Teatro Romano de Cartagena, del cual recomiendo encarecidamente la visita.
  5. Y volvemos atrás en el tiempo, como Marty McFly, hasta el siglo V de nuevo, para comprobar que, pese a la construcción de un macellum (mercado) encima de la escena del teatro, “Cartagena es abandonada a su suerte”. Lo que ocurre es algo tan importante como la caída del Imperio Romano de Occidente, que se disgrega en diversos reinos que luego evolucionarán a esa amalgama política de la Edad Media.

De esta manera, podemos observar la sapiencia popular de la Historia de mi ciudad -y eso sin entrar en la creación de la primera, primerísima catedral de ¡España!, cuando ni existía el concepto de iglesia ni de cristianismo-; y el poco caso que se hace a la gente, muchas veces oriunda de la propia ciudad, que dedica su esfuerzo en el estudio de la misma.

*Nota mental: lo siento mucho por la calidad de las fotografías.

Y La Manga se hundió…o no.

Corría febrero de 2007, el que os escribe estaba terminando los exámenes del primera cuatrimestre del quinto año de universidad y, de repente, como una conspiración de aire nuevo apareció la siguiente noticia:

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Para el periódico que la publicó y la persona que la notificó suponía un gran hallazgo que venía a revolucionar la arqueología mundial desde una de las playas más conocidas de la península: La Manga del Mar Menor.

Para los que estamos un poco cansados de estas cosas era una más de tantas noticias falsas que pululan por la red y los diarios, y que lo único que hacen es empañar un trabajo como el de arqueólogo, al que siempre se le echa la culpa de todos los males de la sociedad, desde la expulsión de Adán y Eva del Paraíso, ocurrido realmente porque Dios -el judeocristianomusulmán- quería recalificar unos terrenos que contenían restos “antediluvianos”. Un arqueólogo lo excavó, Adán y Eva se encadenaron a un árbol para protestar, y se les echó. O por lo menos esa es la visión que una gran parte de la sociedad actual tiene sobre nuestro trabajo.

Volviendo al tema que  nos trae, las buenas gentes daban por hecho que la noticia era cierta porque la ciudad había sido encontrada por una arquitecta, y eso nos lleva al párrafo anterior de por qué a los arqueólogos de verdad nunca se les tiene en consideración. Desde San Javier, municipio al que pertenece esa parte de la playa, se tuvo que actuar de manera rápida ante las noticias que iban saliendo en torno a ese “gran yacimiento” desconocido hasta la fecha, e incluso desde el Centro Nacional de Investigación en Arqueología Subacuática (CNIAS) sito en Cartagena, hubo de enviarse a arqueólogos para investigarlo.

¿Qué fue de la ciudad? ¿Se excavó? ¿Es el motor económico de La Manga? ¿Ha suplantado ya a Pompeya?

Lo que pasó fue que, al ir a investigar los arqueólogos subacuáticos a la zona, confirmaron que el magnífico hallazgo no eran más que movimientos de tierra cercanos a la orilla que se habían realizado con máquinas en los años setenta del siglo veinte, como ya había aventurado D. Julio Mas, otrora director del Museo Nacional de Arqueología Subacuática y al que apenas se había tenido en consideración.

Ocho años más tarde, en el verano de 2015 la noticia volvió a aparecer en las redes sociales, conquistando a propios y a extraños que la compartían y retuiteaban sin parar, creyéndose en posesión de uno de los bienes más preciados de la humanidad, descubierto por una persona inexperta desde su ordenador mientras “jugaba” con Google Earth.

¿Qué podemos encontrar en La Manga?

La playa de La Manga, que actualmente pertenece a los municipios de Cartagena y San Javier, por desgracia se parece poco a cómo era hace unos cincuenta años aproximadamente. El urbanismo de asesinato ha acabado con casi todos los lugares preciosos que ofrece, pero sus playas me siguen encantando, sobre todo cuando no es verano.

Además cuenta con un patrimonio escondido, como la Playa de las Amoladeras -uno de los pocos rincones vírgenes que quedan- justo al entrar, donde se sitúa un yacimiento prehistórico, motivo por el cual se mantiene virgen. Hay o hubo restos romanos en la Cala del Pino, tenemos las salinas cercanas a Playa Honda, pecios hundidos en Punta de Algas y la Isla Grosa, la reserva natural de las Islas Hormigas, el faro de Cabo de Palos, que antiguamente fue torre defensiva contra ataques de piratas. En fin, toda una amalgama patrimonial que debería ser conocida.

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